Barcelona

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Más Bevilacquas que Chamorros

Encantada por este nuevo premio gordo a una novela negrocriminal (el tercer Planeta después de los de Manuel Vázquez Montalbán por Los Mares de Sur, y de Francisco González Ledesma por Crónica sentimental en rojo) y estimulada por que Lorenzo Silva vendrá  mañana a la librería a firmar ejemplares, me pongo a leer La marca del meridiano que llega todavía con la tinta fresca (dentro de un tiempo quizás los iBooks desprendan perfume a papel y tinta).

Los guardia civiles no son mis personajes reales preferidos, pero Bevilacqua es un guardia civil que desarma. No a los malos sino a mí como lectora.

Un guardia civil tierno. Un hombre tierno.

Un guardia civil que llora frente al mar en presencia de su compañera de armas, la sargento Chamorro.

 “Llegados ahí, ya no me esforcé en aguantar más. Dejé que las lágrimas resbalaran por mi rostro mientras apuraba, también sin resistirme, el reflejo del sol en el mar. No me avergonzaba que ella lo viera. Ningún hombre que se muera sin haber llorado alguna vez frente al mar puede decir que ha vivido.”

Leer las novelas de la serie Bevilacqua – Chamorro me ponen frente al  “otro”. Al que no  piensa como yo. A hombres a los que no acostumbro a conocer. Exóticos diría. Guardia civiles de “perfil aguileño, mejillas prietas, con la rabia de benemérito en el semblante”. De espíritu marcial.

“Mal que le pese a los antimilitaristas de toda laya, el espíritu marcial es una de las programaciones más efectivas e interiorizadas que  ha alumbrado el genio humano”.

Me parece bien conocer al “otro” siempre que se trate de alguien tan civilizado como el binomio Silva-Bevilacqua.

Bebilacqua vive en Madrid, pero en la novela tendrá que investigar un crimen en Barcelona. “Vila”, vivió en la ciudad en otra época, y el caso le llevará nuevamente al Mediterráneo. Será un viaje también a su propio pasado.

Lorenzo Silva quiere a mi ciudad; lo dijo el día del Premio: “Barcelona es un personaje más de esta novela y que se ha mostrado muy generosa conmigo, pues aquí recibí mi primer gran premio (el Nadal) y también me dio la mujer que quiero y una casa para vivir”.  Su novela tiene una dedicatoria hermosa y enamorada:

“Para Noemí, mi mar de Barcelona.

El meridiano de Lorenzo Silva puedo asegurar que ha sido cruzado por amor:

Y desde luego, y ahora más que nunca, queremos y necesitamos,  muchos más Bevilacquas que Chamorros.

“Confieso que pocas cosas en la vida me han causado tanto regocijo como el que experimenté viendo a Chamorro, gaditana de San Fernando, y más allá de su lugar de nacimiento marcada por la austeridad de su ascendencia burgalesa, alzar con el tenedor su primer calçot untando en salsa romesco. Educada en la tirria hacia lo catalán que de un modo u otro se les inculca a todos los criados en los dominios de la vieja corona de Castilla, el acto resultaba per se lo bastante incómodo como para pensárselo dos veces, pero además el aspecto de aquella planta comestible parecía suscitarle alguna desconfianza:

_¿ De veras esto está bueno?

_ No voy a ponderártelo con palabras –dije- Yo ya llevo cuatro.”

 

Bares de novela negra: La cafetería Victoria, de Víctor del Árbol

“Sin prisas, María rompió en pedazos diminutos aquella fotografía de la que no se había separado en los últimos meses…”

(…) En la cafetería Víctoria hacían unas empanadillas buenísimas para desayunar. Estaba ya bastante llena pese a la hora temprana. La clientela era todo un catálogo de noctámbulos resacosos, prostitutas con el maquillaje descorrido y ganas de irse a dormir apurando la última copa con sus chulos, funcionarios de prisiones del turno entrante y trabajadores de las fábricas cercanas. Todos se multiplicaban a través de los espejos gigantes de las paredes, enmarcados en pan de oro que confundían las perspectivas reales del local. En una butaca de tapizado verde se sentaba una vieja llamada Lola que leía las manos. La vieja Lola casi no tenía clientes, y uno no notaba que estaba allí, excepto cuando el pestazo de una flatulencia suya inundaba la cafetería.

–         ¡Quieres que te lea el futuro?

María no tenía futuro, pero igualmente la dejó mirar su mano.

He seguido a Víctor del Árbol desde su primera novela, El peso de los muertos.

Ahora se trata de La tristeza del samurái, que leí recién publicada. En Francia, hace unos meses, la editó Actes Sud, en la prestigiosa colección “Actes noirs” . También se ha publicado en Holanda, en Estados Unidos,  y el Reino Unido. Muy pronto, Mondadori, lo publicará en Italia. En el pasado Festival Quais de Polar que se celebra en Lyon , recibió el premio Le Point du polar 2012. Pas mal, Víctor!.

Sinopsis de La tristeza del samurai

Extremadura 1941 / Barcelona 1981

Dos tramas se desarrollan de forma paralela; una en Extremadura en el año 1941; la otra en Barcelona en 1981. Un crimen cometido durante la posguerra española produce consecuencias en tres generaciones de la familia Alcalá y en aquellos que se han cruzado en sus vidas durante cuarenta años. 

La trama esta bien, pero sobretodo me gusta el ritmo y la lengua literaria que maneja Víctor del Árbol, impregnada de un candor, de una inocencia nada habitual, muy personal, y alejada de los estereotipos que marcan a muchos autores actuales de la novela negrocriminal.

Candor y pasión, son las palabras, que a mi juicio, mejor definirían su obra. En realidad una obra por el momento corta. Dos novelas. Las dos me han gustado.

Víctor del Árbol (Barcelona, 1968) ex seminarista, mosso d’esquadra y escritor. Como todo buen escritor, ha sido antes que nada buen lector desde niño. En la biblioteca del barrio barcelonés de La Guineueta, pasaba todas las tardes acompañado de sus cinco hermanos, hasta que su madre les recogía al salir del trabajo. ¡Que importantes son las bibliotecas!

“Decidí que quería ser escritor cuando gané un concurso de redacción con catorce años en el seminario, y me regalaron el libro “Réquiem por un campesino español”, de Ramón J. Sender”, confiesa del Árbol, en una entrevista. Por suerte, abandonó su vida de seminarista cuatro años más tarde, cuando se enamoró.

Vean aquí a Víctor del Árbol hablando de su novela La tristeza del samurái , con el fondo de l´Estació de França, en Barcelona

Blog selección día 6. BCNegra 2012. MAFIAS RUSAS, Y UN HOMENAJE….

Lunes 6 de febrero

MAFIAS RUSAS

Homenaje a David Martínez Madero

Desde la caída del telón de acero y el desmembramiento dela Unión Soviética, el mapa criminal de Europa y también del Estado español ha cambiado. La irrupción de las mafias rusas y ucranianas ha sido impactante, y día a día siguen tejiendo sus redes ilegales. Desde San Petersburgo hasta Marbella, desde Kiev hasta Nápoles …, sin duda el crimen organizado que se escribe en cirílico es cada vez más activo y peligroso.

Uno de los hombres que más trabajó para combatirlo fue David Martínez Madero, el primer director de la Oficina Antifraudede Cataluña (participante de BCNegra en ediciones anteriores), que murió de forma repentina hace un año. Hoy queremos rendir un sentido homenaje.

   

David Martínez Madero participó en el acto sobre “CORRUPCIÓN. ESTE VIEJO PROBLEMA”, en BCNegra  2010. En la foto, acompañado de  Antonio G.Iturbe

Mesa redonda

Participantes: José Grinda, fiscal, Cruz Morcillo, periodista; Pablo Muñoz, periodista; Mayka Navarro, periodista, Josep Trapero, comisario del cuerpo de Mossos d’Esquadra

Moderador: Carles Quílez

18 h

La Capella

Calle del Hospital 56

 …y además, hoy lunes

http://www.bcn.cat/bcnegra/2012/programa/p6.html

 

 

 

Blog selección. BCNegra 2012. Hoy. Una exposición que no nos perderemos; literaria, alcohólica y criminal

Andreu Martín en el Boadas

(…) Estábamos sentados en un rincón del bar Victor bebiendo gimlets. El verdadero gimlet- dijo -, esta hecho de mitad gin y mitad de jugo de lima Rose y nada más. Deja chiquito al martini.

Philip Marlowe en El largo adiós de Raymond Chandler

 (…) Gimlet no pretende cambiar el mundo; si acaso aspira a ayudar a contemplarlo sin prisas pero sin pausas, como contempla Marlowe a las víctimas y los verdugos que le rodean.”

Vázquez Montalbán en la editorial del primer número de Gimlet, marzo de 1981

Una exposición más que merecida. Gimlet fue una rareza fantástica, una revista tan buena como efímera. Duró un año intenso para redactores, colaboradores y seguidores. Estos últimos demasiado pocos.

Allí, por primera vez, disfruté con los Placeres Criminales  de Xavier Domingo. En el primer número escribía sobre Las cervezas de Nero Wolf. Desde aquel momento, gracias a Gimlet y a Xavier Domingo, lo que beben y comen los personajes, o aquellos que no beben ni comen, o los que solo beben, en las novelas negrocriminales, nunca más me ha resultado indiferente.

Detectant detectius

trenta anys després,obrim la caixa forta de la revista Gimlet (1981-1982)

Del 2 de febrer a l´11  de març

Biblioteca Jaume Fuster ( plaça Lesseps,20-22) Barcelona

Dijous 2 de febrer

a les 18.30h, inauguració a càrrec de Paco Camarasa

a les 19h., taula rodona “Un altre Gimlet, sisplau” amb la participació de Jordi Canal, Andreu Martín, Frederic Pagés, Francesc Salgado i Mariel Soria. Modera Joaquim Noguero.

David C. Hall habla de Elso Bari en la cocina de Negra y Criminal

El restaurant de Elso Bari en Chicago

   

 “(…) Ya era tarde cuando Elso Bari llegó al restaurante y algunos copitos de nieve acababan de derretirse sobre los hombros de su abrigo azul marino. Había vuelto a hacer frío en Chicago después de una semana soleada que había hecho creer a todo el mundo que la primavera había llegado por fin. Al entrar, Elso Bari sintió una agradable sensación de calor y percibió una deliciosa mezcla de aromas: cordero, marisco, vino, salsas, ajo, albahaca…El restaurante ocupaba la planta baja de un edificio de ladrillo rojo de tres plantas en el lado norte de la ciudad. Era una buena zona para un restaurante, pero a esa hora del martes había poca gente: un par de grupos en las mesas grandes del fondo y una pareja con el café y un par de copas.”

Barcelona Skyline, David C. Hall

David C. Hall fue de los ilustres autores que publicaron en la mítica colección Etiqueta Negra  de Júcar creada  por el editor gijonés Silvio Cañada y dirigida por Paco Ignacio Taibo II.

Desde 1974 reside en Barcelona. La novela Barcelona Skyline ganó el XV Premio de Novela Negra Ciudad de Getafe.

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