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Anthony Berkeley, Roger Sheringham

Un pequeño y magistral bombón envenenado

«Si uno sabe qué añadir y qué quitar, se puede demostrar cualquier cosa de manera convincente».

Anthony Berkeley

El caso de los bombones envenenados y otras cosas.

Casi todos los ecritores miembros del  «Detection Club » fueron adictos a envenenar a sus víctimas literarias: Agatha Christie, Dorothy L.Sayers, G.K.Chesterton, Anthony Berkeley…

“(…) No todo el mundo podía participar en las fascinantes cenas del Círculo del Crimen. Para ser miembro de este club no bastaba con profesar adoración por el asesinato; él o ella tenían que demostrar que eran dignos de llevar con honor sus espuelas criminológicas.

No solo tenían que exhibir un gran interés por todas las ramas de la ciencia relacionadas con la investigación, como por ejemplo la psicología criminal, y conocer al dedillo todos los casos incluyendo los más insignificantes, sino que también debían poseer habilidad constructiva: el candidato debía tener cerebro y saber utilizarlo.”

Anthony Berkeley, El caso de los bombones envenenados

El caso de los bombones envenenados, la novela de Anthony Berkeley, es un juego, una especie de inteligente burla sobre, y para, sus compañeros escritores del «Detention Club», la asociación que dirigía  Chesterton, pero que en la novela dirige el personaje de Berkeley , el escritor Roger Sheringham.

El «Detention Club», o Círculo del Crimen, tenía unas rígidas normas que debían acatar todos sus miembros cuando escribían una novela criminal.

1) La solución de los misterios o enigmas debe ser necesaria para resolver el conflicto central.

2) El detective debe usar su ingenio y su habilidad para resolver el enigma en un contexto concordante con la historia.

3) La solución del problema debe ser sólo encubierta por el escritor.

4) Circunstancias improbables o inusuales, super-criminales, venenos desconocidos, entradas o pasadizos secretos, coincidencias y casualidades afortunadas no deben ser usadas en la novela policial clásica.

5) Finalmente, la justicia debe ir de la mano del detective y debe aplicarse al final de la historia sobre el verdadero criminal.

Personalmente creo, que este famoso Club lo crearon para tener una excusa para beber whisky y llegar tarde a casa. Pero, de la concupiscencia litería criminal salieron novelas corales, escritas a varias manos, tan divertidas como El almirante flotante (1932), que se intuyen escritas entre efluvios alcohólicos, mucha complicidad y risas.

Anthony Berkeley, creó a su curioso personaje Roger Sheringham, para contraponerlo al tan de moda en aquellos años (1925), el misógino, engominado y acartonado, detective  Philo Vance, protagonista de las novelas de S. S. Van Dine.

“(…) La señora Bendix le había advertido de que ese día no iría a comer, pero su cita se había cancelado y ella también almorzó en casa. Bendix le dio la caja de bombones en la sobremesa, mientras tomaban café en el salón, y le contó cómo habían llegado a su poder. La señora Bendix se burló de su tacañería por no haberle comprado él mismo una caja, pero aceptó el pago de la apuesta y demostró curiosidad por probar la nueva variedad de la fábrica. Joan Bendix no era tan seria para carecer de un saludable interés femenino por los buenos bombones.

No obstante, su aspecto no le impresionó demasiado.

_Kümmel, kirsch, marrasqino…

…y veneno.!

“(…) El informe detallado del análisis reveló asimismo que el recubrimiento de cada uno de los bombones contenía, además de la mezcla de los tres licores, exactamente seis dosis de nitrobenceno, ni más ni menos.”

Según leemos en el libro Los venenos en la novela policíaca, de Alfonso Velasco Martín, “(…) El nitrobenceno es un hidrocarburo aromático empleado ampliamente como disolvente en la industria….La intoxicación aguda se produce habitualmente por la inhalación de sus vapores y se caracteriza por una depresión no selectiva del Sistema Nervioso Central semejante a la intoxicación etílica aguda. El benceno fue el tóxico empleado por el asesino de la novela “Un Sherlock Holmes con faldas” del norteamericano Struart Palmer.”

Nota mía: en la próxima edición del libro, señor Alfonso, recuerde añadir la novela de Anthony Berkeley.

El caso de los bombones envenenados es, lo que al parecer hay que llamar, un clásico de la novela policial. Una novela que a bien seguro saldría en los exámenes si existiera una cátedra de novela negrocriminal.

Pregunta:

“Citen y desarrollen un ejemplo de novela “procedural” clásica.”

 

Respuesta:

“Los bombones envenenados de Anthony Berkeley.

 

En ella se plantea, de manera original, la retórica del género: « ¿quién lo hizo?».

Lo que hace única esta narración, y la intriga correspondiente,  es el admirable procedimiento del autor.

Se comete un crimen ante el que Scotland Yard se siente impotente y un grupo de aficionados, un Círculo del Crimen, se reúne  para encontrar la solución al enigma.

Se darán tantas soluciones como componentes hay del grupo y lo extraordinario es que todas ellas explican el enigma, mas sólo una es la verdadera. Pero al final, no se produce la acostumbrada reunión en la que el agudo detective explica al fin el misterio a sus atónitos oyentes (Hércules Poirot) ya que los oyentes no son simples personajes sino auténticos detectives aficionados, y será el lector quien tendrá que deducir igual que ellos quién es el asesino.

Nota:

notable alto

Berkeley no pretendía escribir “un clásico de la novela policial”, escribió un inteligente juego literario. Un pequeño y magistral bombón envenenado.

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