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Autores, Chester Himes

Chester Himes, escritor de gato, y el Palm Café

fotografía en su Memorial, situado en el paseo del puerto de Moraira

Hay escritores negrocriminales de gato, y hay otros de perro. Yo siento más afinidad con los de gato, aunque quizás sea mera coincidencia.

Escritores de gato son, solo por citar unos pocos, Edgar Allan Poe, Raimond Chandler, Patricia Haighsmith, Dorothy L. Sayers, y… Chester Himes.

Chester Himes era un escritor con gato.

Chester Himes nace en Missouri, Estados Unidos de América el  29 de julio de 1909. Entra en prisión a los 19 años, por un robo a mano armada, y no sale hasta los 26. Le sobra tiempo para leer. En la biblioteca de la cárcel, en un número de la revista Black Mask descubre a Dashiell Hammett. A partir de entonces comenzará a escribir y a describir el mundo que tan bien conoce. El mundo del ghetto negro en los Estados Unidos de los años cuarenta, cincuenta y sesenta. El mundo de Harlem. La “jungla” de Harlem.  Su mundo.

Sus fantásticos protagonistas Sepulturero JonesAtaúd  Johnson son dos negros como la noche más negra. En Un ciego con una pistola van a patrullar con su viejo sedán negro “Plymouth”.


(…) con las luces apagadas como era su costumbre cuando iban por las calles oscuras. El coche apenas hacía ruido; a pesar de todo su lamentable aspecto, el motor era sumamente silencioso. Pasaba prácticamente desapercibido, como un vehículo fantasma flotando en la oscuridad, con ocupantes invisibles.En parte, esto se debía a que ambos detectives eran tan negros como la noche, vestían trajes de alpaca liviana y oscura y camisas de algodón negras…”

Todos muertos; Un ciego con una pistola; Corre, hombrePor amor a Imabelle

Chester Himes un buen día se cansó de Harlem y de Estados Unidos y se fue a vivir  a París. Es allí donde el escritor encontró la sensibilidad necesaria para el merecido reconocimiento y difusión de sus novelas. El editor Marcel Duhamel, le convertiría en una de las firmas más sólidas de su célebre colección Serie Noire.

Quince años duró su estancia en aquella ciudad, luego buscó la calidez del sur para vivir, y para morir.

Moraira, en Alicante, fue su último destino.

Chester Himes quería ser enterrado en París. “Pero era muy complicado lograrlo sin ser residente. Creo que no le importará, después de muerto”  reconoció su viuda a la periodista Isabel Llorens, que realizó una crónica para El País después del entierro del escritor en el cementerio de Benissa (Alicante). Al entierro asistieron 12 personas. Era en 1984. Tenía 75 años. En 1983, Himes publicó la que sería su última novela, titulada Plan B, y un poco antes se había publicado su imprescindible autobiografía.

A Chester Himmes, a Sepulturero Jones, a Ataúd  Johnson, y a mi, nos gustan los bares. El Palm Café sale en Por amor a Imabelle*.

(…) Poco antes de llegar a la Séptima Avenida, se desviaron para entrar en el Palm Café. Los barmans vestían chaquetillas blancas almidonadas y las camareras encargadas de mesas y reservados llevaban uniformes verde y amarillo bajo los que destacaba una piel canela intenso. Desde una pequeña tarima, tres músicos tocaban ritmos rápidos.

La clientela estaba formada por los listos de turno que vivían de la astucia, los zalameros especuladores de Harlem, de reluciente y aplastada cabellera y vestidos con suave elegancia, junto a sus princesas de ceñida vestimenta, coristas o modelos_ el oficio era lo de menos_,rutilantes con su iridiscente bisutería, sus miradas oscuras y maquilladas, sus uñas rojas y fulgurantes, sus sonrisas que descubrían unos dientes blancos como perlas entre labios de púrpura, sus gestos excitantes entregados a todo el ardor que pudiera pagarse con dinero.

Gus se abrió paso hasta la barra y le hizo sitio a Jackson.

_Esta es la clase de local que me gusta_dijo_. Me gusta un ambiente cultivado. Comer bien. Vinos caros. Hombres prósperos. Mujeres guapas. Atmósfera cosmopolita. El único problema es que esto cuesta dinero, Jackson, dinero.

_Bueno, pues yo llevo dinero_ dijo Jackson haciendo una seña al barman. ¿Qué quiere tomar?

Los dos pidieron whisky.”

La huella de sus manos en el Memorial de Moraira

La huella de sus manos en el Memorial de Moraira

*La edición que tengo entre manos, editada por Bruguera en 1980, cuenta con la traducción del recordado amigo Josep Elías (con asesoramiento léxico de Manuel Sánchez Torres (alias el Palomo)

Comentarios

Un comentario en “Chester Himes, escritor de gato, y el Palm Café

  1. El Palm Café que esmenta Cherter Himes al fragment que reprodueixes va existir realment, al núm. 209 de West 125 Street, just al costat de la Setena Avinguda, a Harlem, tal i com diu Himes.
    Aquí més informació:
    http://harlembespoke.blogspot.com.es/2010/08/remember-palm-cafe-on-125th-street.html
    on comenta que és un dels llocs on es va iniciar Jimi Hendrix, un altre que parlava amb els gats:

    Publicado por Emili P | mayo 28, 2012, 6:19 pm

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