Negra y Criminal

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ELS PRIMERS MUSCLOS DE LA JANA A NEGRA i CRIMINAL

 A Negra i Criminal els tornem addictes, des de ben petits, al gènere negre,…encara que es tracti de musclos

 

I dius que es diuen musclos. Que lletjos que són. Vols dir que són bons? M´ agradaria provar-los

 

Gràcies

Dos recetas de mejillones negrocriminales de los sábados

“(…) _ ¿ Le gusta la musclade?

_¿ Y eso qué es?

_ Mejillones a la crema…Un plato de aquí…

A su pesar, Maigret intentó identificar el sabor de…de…¿ De qué, vamos a ver? Un puntillo ligero, apenas una nubecilla…

_¡Curry!_exclamó triunfante_. Me apuesto lo que sea a que esto lleva curry.”

Maigret en casa del juez. Georges Simenon

Lo extraño es que encontrándose tan cerca de La Rochelle y Marennes, en la costa atlántica francesa, para resolver este caso no pidiera ostras, excelentes en aquella zona.

Los mejillones que les cuento no llevan ni una nube de curry. Me los enseñó a hacer una “ancienne dame” de Saint-Malo y yo los hago como ella.

Mejillones a la bretona

En la cocina de Negra y Criminal, los hice por primera vez con motivo de la presentación de Total Keops en el 2003. Presentaba el libro Joan de Sagarra. Fue un homenaje a Jean-Claude Izzo y  su amor por Saint-Malo en la costa bretona. Compartimos este amor. Los dos por motivos muy personales.

Mientras los preparan, déjense acompañar de la música preferida de  Izzo/Montale: Gerry Mulligan y su saxo, Brassens, Billie Holliday, Paolo Conte, Astor Piazzola, o las guitarras de Django Reindhard o de Sabicas.

Una de las fases de los mejillones Izzo

 

2 k de mejillones

1 cebolla grande, picada

1 vaso de vino blanco seco

1 ramitas de perejil, picadas muy finas

1 rama de  tomillo

1 hoja de laurel

1 cucharada de mantequilla

nata líquida

pimienta molida

Lavar bien los mejillones y reservarlos. En un cazo alto, con la  mantequilla  puesta a derretir, rehogar la cebolla lentamente, hasta que quede blanda pero que no llegue a dorar. Remover a menudo. Agregar el tomillo,  el laurel y los mejillones. Mojar con el vino blanco y añadir una pizca de pimienta molida. Tapar, y poner a fuego fuerte. Con unos pocos hervores será suficiente. Unos 4 minutos aproximadamente. Comprobar que los mejillones estén abiertos, sacarlos escurridos  y colocarlos en una cazuela de barro o similar, tapados, para que no se enfríen. Sacar del cazo las hierbas (tomillo, laurel) y dejar reducir un poco el líquido de cocción a fuego fuerte.  Unos 3 minutos.  Bajar el fuego al mínimo e incorporar el ½ vaso de nata liquida. Mezclar bien y calentar un poco  sin dejar hervir. Verter inmediatamente sobre los mejillones. Espolvorear con perejil picado y servir al momento.

Mejillones a la Méndez

El sábado 27 de octubre de 2007 presentábamos  en Negra y Criminal Una novela de barrio de Francisco González Ledesma, novela ganadora de la Primera convocatoria del Premio de Novela Negra RBA.

Francisco González Ledesma ha sido muy importante en la trayectoria de Negra y Criminal. Con él y con El pecado o algo parecido ( 2002), inauguramos las presentaciones en la librería. Desde entonces el autor nos ha acompañado muchas veces.  Son pocos los lectores asiduos que no hayan  compartido con él momentos, palabras y vinos en las mañanas de muchos sábados. Es un autor cómplice (con carnet) y amigo generoso que siempre ha estado cuando lo hemos necesitado. Lo añoramos.

Aquel sábado del 2007 quise rendir un homenaje a Méndez con los mejillones del día.

Son unos mejillones con colesterol y totalmente heterodoxos que seguro serían del gusto del inspector Méndez. En todo caso gustaron a todos los muchos que asistieron al acto.  Al extremo que, al final, los que se permitieron más confianzas, me pidieron pan para mojar en la salsa.

Restos de los mejillones a la Méndez

No los he repetido. La mezcla de mejillones cogidos con los dedos, impregnados de salsa de chorizo y tomate, son un claro atentado a los libros. Y aunque a veces no lo parezca, Negra y Criminal es, sobre todas las cosas, una librería.

Mientras los preparan déjense acompañar por algunas canciones que sonaban en la primera juventud de Méndez: Ojos verdes, Romance de la otra, Soy minero, Camino verde que va a la ermita, Están clavadas dos cruces …

2 k de mejillones

1 cebolla mediana; picada

½  vaso de vino blanco seco ( Méndez lo preferiría de Valdepeñas)

½  vaso de jerez o manzanilla

1 vaso de salsa de tomate (preparada previamente)

1 rama de  tomillo

1 hoja de laurel

50 g de chorizo de Salamanca (en taquitos pequeños)

50 g de jamón de Salamanca o de Teruel (en taquitos pequeños)

2 cucharadas de aceite de oliva ( no hace falta que sea Virgen Extra. Se trata de Méndez)

½ guindilla ( sin la semillas)

Lavar bien los mejillones. Ponerlos en una cazuela y seguidamente al fuego. Agregar el ½ vaso de vino blanco; taparlos y dejarlos hasta que abran. Reservarlos en la misma cazuela, tapados para que no se enfríen. En un cazo alto, poner a calentar el aceite. Rehogar la cebolla hasta que dore. Añadir el jamón y el chorizo. Dar unas vueltas y agregar la salsa de tomate, el jerez, el tomillo, la hoja de laurel y la guindilla. Dejar a fuego lento unos 10 minutos. Incorporar los mejillones, escurridos del caldo de cocción (reservar el caldo). Dar unas sacudidas para que se mezclen bien salsa y mejillones. Si queda muy espeso, agregar un poco del caldo de la cocción que hemos reservado. Servir.

Los bares de película de Jesús Lens

“ Es un bar. La gente se reúne, bebe, se enamora, se desmorona, arregla cuentas…”

Así se expresa uno de los personajes de la película Lone Star que Jesús Lens recoge en su libro Café-Bar Cinema.

A nosotros que nos gustan los bares ( ya han visto a Carlos Zanón terminando su video vitoreándolos: “¡ vivan los Bares!” ) y tenemos en este blog una sección que se llama Bares de novela negra,  no podemosmos dejar de hablar de este libro. Los suyos no son todos bares de novela pero sí de cine, y en este género, el negrocriminal, la relación entre una y otro es casi incestuosa.

En Café-Bar Cinema pasan muchas cosas, y es un privilegio asistir como espectadores a todos los “antros” que el autor recrea, lugares donde se cruzan historias y vidas. Vidas de cine. Perdedores, gangsters, artistas, músicos, camareros, canciones,  jazz, lugares míticos, y… de nuevo Goodis.

A Jesús Lens también le gusta Goodis:

“(…)  Sin dejar París en blanco y negro tan fotogénico y evocador, tenemos que hacer referencia obligada a una de esas novelas y posterior película que cualquier persona con buen gusto debería leer, escuchar y ver, más allá de sus preferencias personales.

Disparen sobre el pianista (Tirez sur le pianiste, 1961), tanto la novela de David Goodis como la película que, basada en ella, filmaría Françoise Truffaut, están en dicha categoría.

“ (…)No puedo quedarme aquí-pensó_. Tengo que levantarme y seguir corriendo(…) Llegó a otro cruce y al mirar hacia una de las calles, distinguió por fin la claridad anaranjada del letrero, en la misma taberna de la esquina. El letrero era muy viejo y estaba iluminado por unas bombillas separadas, en lugar de tubos de neón. Si bien algunas, fundidas, no dejaban ver las letras. Pero había luz suficiente como para que los viandantes pudieran darse cuenta de que en aquel lugar se despachaban bebidas. Era la taberna llamada Harriets’s Hut

(…) El lugar era amplio y de techo alto, y en él se respiraba un ambiente de treinta años atrás. No había máquina de tocadiscos ni televisión. En algunos lugares el papel de la pared se había desprendido o lo habían arrancado. Las sillas y las mesas ya no tenían ni rastro de barniz y la barra metálica del bar no reflejaba ningún brillo. Sobre el espejo, tras el mostrador, veíase una foto amarillenta y medio rota representando  a un aviador muy joven, con su casco, sonriendo mientras miraba al cielo. Debajo se leía: el feliz Lindy. Había otra fotografía al lado, en la que Dempsey se agachaba para atacar a un calmoso y muy técnico Tunney. En la pared izquierda del bar,  figuraba con su correspondiente marco, un retrato al óleo de Hendrick, el que fue alcalde de Filadelfia durante la Exposición de 1876”.

Así describe Goodis el bar de mala muerte en que Eddie toca todas las noches. Aunque el novelista radica su novela en los EE.UU., la película está localizada en París, lo que en nada afecta ni a la trama ni a los personajes….”

Y en el libro, Jesús Lens,  sigue y seguro que convence, a los que no lo estábamos previamente, de que ver la película de Truffaut es imprescindible. Y así como esta novela y esta película, van apareciendo otras y otros lugares que forman parte de nuestra memoria cinematográfica  a través de la del autor, Jesús Lens.

 

“Del porque de este porque, la gente quiere enterarse”

 

“(…) La llamaron Negra y Criminal para que todo quedara claro desde el primer momento. Cuando entras en el exiguo local del número 5 de la calle de la Sal, en la Barceloneta, tienes la sensación de no estar en un comercio, sino en la biblioteca privada de una familia extrañamente perversa, que lleva años acumulando toda clase de libros que hablan de gente malvada y de víctimas inocentes, de hombres corruptos y de seres que se dejan corromper.

 Muchos de los aficionados barceloneses al género se dan cita allí los sábados por la mañana, para hablar de su pasión y saborear unos mejillones cortesía de los anfitriones, Montse (gran cocinera) y Paco, almas del invento y expertos en calor humano y personajes inhumanos…”

 Son algunas de las cariñosas palabras que nos dedicó Enrique Murillo, hace unos años, en una crónica de El País titulada “Pasión y olfato”.

Hoy, tanto la librería como los libreros e incluso los mejillones siguen existiendo. Puro milagro y voluntad.

Lo de los mejillones de los sábados comenzó como un acto de solidaridad. Los mariscadores gallegos la pidieron tras el hundimiento del buque Prestige con el consiguiente vertido de fuel, cuando vieron su mar, sus rías y su costa, sometidos a un desastre ecológico devastador.

Y ahí estuvo Negra y Criminal.

La exitosa convocatoria a autores y lectores en aquel primer sábado del 2002, casi recién abierta la librería, le siguieron 472 sábados…hasta hoy. De la cocina de Negra y Criminal han salido, contando por lo bajo, 956 k de mejillones…hasta hoy.

En invierno los mejillones siguen siendo gallegos y cuando comienza el buen tiempo los mejillones son del Mediterráneo. Concretamente de l´Ampolla, en el Delta del Ebro.

Mientras Negra y Criminal exista, ya saben, quedan invitados a nuestros sábados con los mejores libros negrocriminales, con nosotros los libreros, y con el valor añadido de una degustación única en la ciudad.

Hay todo un inmenso dossier de imágenes de sábados con lectores, con autores…Las del último sábado en el cierre de BCNegra 2012 son espectaculares

¿Cuántas o cuál elegir?

 

mejillones negrocriminales
 

Un llibre per un vi. Collita Roja de Hammett i Collita Roja de Pardas

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Aquel día del 2006 con Juan Marsé y sus amigos

Juan Marsé, Joan de Sagarra, Javier Coma y Enrique Vila-Matas en Negra y Criminal 2006

En el año 2006 homenajeamos Un día volveré de Juan Marsé con una mesa redonda que reunió junto al autor a sus buenos amigos Javier Coma, Joan de Sagarra y Enrique Vila-Matas. La mesa fue la de siempre. La que sirve los sábados de soporte a la cazuela de mejillones que sale de la cocina a las 13 horas. Sobre ella, ese día, la botella de Jameson ( que tenemos siempre reservada para Joan de Sagarra) y el hielo.

Javier Coma y Joan de Sagarra

Marsé, Sagarra, Vila.Matas y Coma nos ofrecieron lo mejor de sí mismos. Se sentían cómodos (el Jameson, con hielo o agua, ayudaba).

Se habló de novela negra; de la debatida ley de la memoria histórica; de cine negro; de perdedores. Un código que, según se dijo, arrancaba de la novela negra americana, de los precursores, de Hammett, de Raymond Chandler y de los héroes de las películas de aquellos años del cine negro, pero también del cine, de la literatura de aventuras y de la del Oeste.

Javier Coma, defendió la novela de Marsé como “una gran epopeya de un pequeño mundo”. Nos parece una buena definición.  Aquel día, todos, los más de cuarenta que asistimos a aquel acto, conocimos más de cerca a Jan Juliver Mon y a su autor. Un autentico privilegio

Aquel día Marsé nos dijo : 

Un día volveré es un ajuste de cuentas con la memoria personal, no con la colectiva. La memoria colectiva del franquismo debería estar resuelta a día de hoy, pero está pendiente

 Y a día de hoy, enero de 2012, sigue pendiente.

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