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Autores, Bares, F González Ledesma, L´Espanyol, Rafael Tasis, Ricardo Méndez

Bares de novela negra: El policía Méndez, el periodista Caldes, y el “comissari” Vilagut, en un bar del Paralelo

Esplendor del Paralelo

El Café Español, en el Paralelo

El Café Español, en el Paralelo.Años 30

 Rafael Tasis i Marca (Barcelona, 1906 – París, 1966) . Un dels pioners de la novel·la de gènere, policíaca o detectivesca, amb català. Autor d´una trilogia formada per les obres: La bíblia valenciana(1955), Es hora de plegar ( 1956) i Un crim al Paralelo (1960)

                                                                                                                                  

Un crim al Paralelo, situada  als anys 30, protagonitzada pel periodista Caldes i el comissari Vilagut, que resolen uns misteriosos crims als baixos fons del Paralelo, entre actrius de varietats i tavernes polsoses del barri Xino de Barcelona.

(…) S’havien posat a caminar de costat i es trobaren ja al Paralelo. Josep estava exultant. Convidà la noia a fer el vermut i tingué un instant de remordiment per la seva follia. Era ben bé llençar una pesseta! Bah, què hi farem! Un dia és un dia. Van triar una taula del primer rengle a la terrassa de l’Espanyol i es van asseure entre centenars de consumidors.

A llur entorn, regnava el brogit habitual del Paralelo. Les taules eren plenes de gent que conversava i reia. Enfront brillaven les bombetes que dibuixaven les entrades dels music-halls i els rètols dels teatres. Més avall, s’alçaven les tres xemeneies de la fàbrica d’electricitat i hom endevinava el port. Algun toc de sirena arribava a penetrar.”

 

Decadencia del Paralelo

El Chicago. Años cincuenta
El Chicago. Años cincuenta

Fragmento de la novela de Francisco González Ledesma (1927),

El pecado o algo parecido, 2002

Una novela cuyos personajes, en lugar de cultivar la virtud, cultivan el pecado. Comparten protagonismo un banquero que presume de su cinismo, y Méndez, el policía que no cree absolutamente en nada, más que en algunas personas..

“(…) Buscó refugio en las mesas del viejo café Chicago, lugar de empleadillos y de copas pagadas a principio de mes, pero el café Chicago no existía, en su lugar perduraba una caja de ahorros donde en lugar de servirte un anís Machaquito te servían una libreta al dos por ciento.

Pocas mesas quedaban ya en el Paralelo, donde antaño pudieron sentarse todos los culos de Europa. Sólo una sillita aquí, una mesita allá. Méndez halló acomodo -que no paz- en los restos de una cervecería cuyas jarras, no demasiado limpias, conservaron durante años las marcas de un pintalabios de vedette y ahora conservaban con amor las babas de un jubilado. El Paralelo se estaba muriendo a trozos, a palmos cuadrados, a horas…”

  

vedettes del Paralelo

...las marcas de un pintalabios de vedette

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